Hemos cambiado un poco de ambiente, volveremos en breve a remojar un poco los pies en el Cantábrico.
Autos clásicos populares
En este blog te puedes encontrar un tipo variado de cosas: mecánica, electricidad, reuniones de aficionados a los clásicos, además de mis correrías o viajes con ellos, también en ocasiones, incluso alguna comida o postre que se hacen en casa. Vamos que el tema es variado, y cuyo fin es entretener al autor, no hay más aspiraciones. Saludos a todos aquellas/os que por algún motivo pasáis por aquí.
23.5.26
En esta ola de calor de mayo buscamos la brisa del mar.
Hemos cambiado un poco de ambiente, volveremos en breve a remojar un poco los pies en el Cantábrico.
21.5.26
Hoy casi un día veraniego. ¡¡Hay que disfrutar del sol!
Un paseo de cumpleaños alrededor del embalse
Hoy, 21 de mayo, Vitoria ha amanecido con uno de esos días que parecen hechos a medida: cielo limpio, luz brillante y un calor que invita a salir sin prisa, a dejar que el aire templado te envuelva como un abrazo. Y justo hoy, que mi hijo cumplía años, no podía haber mejor excusa para escaparnos un rato y celebrar a nuestra manera: carretera, naturaleza y motor.
Ha venido a buscarnos con su Opel Astra GSi, ese coche que guarda el espíritu de otra época, cuando conducir era sentir el asfalto, escuchar el motor y dejar que cada curva contara una historia. Subirnos a él ha sido casi un ritual: la puerta que cierra con ese sonido firme, el asiento que te recoge, el olor a coche cuidado con cariño. Y luego, el arranque. Ese ronroneo que ya anuncia que el día va a ser bueno.
Nos hemos dirigido hacia uno de los embalses de Vitoria, rodeando sus orillas como quien bordea un espejo inmenso donde el cielo se mira. El agua estaba tranquila, apenas rizada por una brisa suave que parecía jugar con la superficie. A cada tramo, el paisaje cambiaba: praderas verdes, sombras de robles y pinos, caminos que se perdían hacia caseríos y laderas. Todo tenía ese brillo especial que solo aparece cuando el sol de mayo cae de lleno sobre Álava.
El Astra avanzaba ligero, con esa mezcla de deportividad y nobleza que lo caracteriza. Mi hijo, al volante, sonreía. Y yo, desde el asiento, pensaba en lo rápido que pasa el tiempo, en cómo aquel niño que un día llevaba sus juguetes en el asiento trasero hoy nos lleva a nosotros, orgulloso, celebrando su cumpleaños con un paseo que vale más que cualquier regalo.
Hemos parado en un mirador improvisado, donde el embalse se abría como un cuadro. El calor apretaba, pero era un calor amable, de esos que te recuerdan que el verano ya asoma. Nos hemos quedado un rato allí, respirando, mirando el agua, dejando que el momento se quedara grabado sin necesidad de fotos.
Después, vuelta tranquila, con el sol empezando a bajar y el Astra ronroneando satisfecho. Un paseo sencillo, sí, pero lleno de esos detalles que hacen que un día normal se convierta en un recuerdo.
Hoy el regalo lo ha hecho él, sin saberlo: un rato juntos, un paisaje precioso y el sonido de un motor que nos ha acompañado como una banda sonora familiar.
Esas verdes praderas, tan cuidadas y tan vivas bajo el sol de mayo, invitaban a detenerse un buen rato, a dejar que el tiempo se aflojara entre conversaciones y silencios compartidos. Y, cómo no, después de disfrutar de la sombra y del paisaje, costaba resistirse a la tentación de darse un baño en esas aguas de color turquesa, tan tranquilas que parecían llamarte por tu nombre. Un final perfecto para un día que ya de por sí había nacido especial.
18.5.26
Recordando rutas efectuadas hace unos años.
Ruta por el norte de Burgos: un viaje que deja huella.
🦅 Las salinas y el castillo de Poza de la Sal.
💙 El abismo transparente del Pozo Azul en Covanera.
🏞️ El encanto escondido de San Felices del Rudrón.
🌊 El rugido del agua en Orbaneja del Castillo.
🏰 La majestuosidad del Alcázar en Medina de Pomar.
9.5.26
Coches, radio y resilencia.
"Si los coches hablaran, los míos contarían la historia de mi propia espalda.
Todo empezó con una locura de juventud: un Simca Aronde comprado a medias entre tres amigos. No sé qué tenía más, si ilusión o kilómetros, pero fue nuestra escuela.
Después vino mi etapa 'fiel' a la marca: el Simca 900, juguetón y ruidoso, y el inolvidable Simca 1200, un coche que aguantaba lo que le echaras.
Sin embargo, el destino me tenía guardado un regalo especial: mi primer clásico de verdad, un Austin Victoria. Recibir aquel coche fue como recibir una pieza de historia; su línea elegante y su aroma a otra época me terminaron de atrapar en esta afición.
Pero el tiempo no perdona, y mis intervenciones de columna empezaron a dictar qué pedales podía pisar. El Opel Kadett 1.8i fue un gran compañero de carretera, potente y fiable, pero mi movilidad me pidió un cambio de planes. Así llegó el Chrysler Neón 2.0 automático.
Pasar de la batalla de los cambios manuales y la dirección dura a la suavidad del Neón fue un bálsamo. A veces, 'bajarse' de un clásico para subirse a un automático no es una rendición, sino una forma inteligente de seguir en la carretera.
Hoy, mientras me recupero de una nueva batalla quirúrgica, miro las fotos de aquel Austin y recuerdo que, ya sea con palanca o en 'Drive', lo importante es que el motor del entusiasmo siga arrancando a la primera."
Antes que los coches clásicos hubo otras aficiones que han sufrido un parón para dejar paso a otras nuevas. No me desprendo de nada de las aficiones anteriores entonces es muy fácil retomarlas y volver a experimentar con todo aquel material que ha acumulado polvo por el tiempo que lleva inactivo. Voy a desempolvar equipos.
Mi primer equipo de CB fue un carkit. entonces existían dos marcas, la citada y a sales kit. Yo había probado con unos talkies de juguete, me gustó el tema de poder hablar a distancia con otras personas. Se fueron montando pieza a pieza sobre una placa, luego ajustes manuales para empezar a oír cosas ¡qué emoción!
Luego vino esta emisora con bandas laterales, era una delicia el poder hablar con aficionados de otros países
Luego vinieron los exámenes para obtener licencias de radioaficionado, obtuve La licencia B para poder manejar equipos de dos metros de longitud de onda.
Luego llegaron los exámenes de EC y EA, aquí tuve que aprender a transmitir y recibir en código Morse. llegaron nuevos equipos, más bandas para poder hablar con más aficionados.
Hasta hoy han estado parados todos los equipos, están un poco descuidados , me faltan cables de conexión, micrófonos, todo se andará.
Más y más equipos que han llegado, unos regalados por averías que he ido resolviendo.
Me compré hasta PMR.
También tengo algún Baofeng, hay de todo como en botica. Ahora es necesaria la salud y la paciencia para ir ordenando todo par que vuelvan a funcionar.
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