"Si los coches hablaran, los míos contarían la historia de mi propia espalda.
Todo empezó con una locura de juventud: un Simca Aronde comprado a medias entre tres amigos. No sé qué tenía más, si ilusión o kilómetros, pero fue nuestra escuela.
Después vino mi etapa 'fiel' a la marca: el Simca 900, juguetón y ruidoso, y el inolvidable Simca 1200, un coche que aguantaba lo que le echaras.
Sin embargo, el destino me tenía guardado un regalo especial: mi primer clásico de verdad, un Austin Victoria. Recibir aquel coche fue como recibir una pieza de historia; su línea elegante y su aroma a otra época me terminaron de atrapar en esta afición.
Pero el tiempo no perdona, y mis intervenciones de columna empezaron a dictar qué pedales podía pisar. El Opel Kadett 1.8i fue un gran compañero de carretera, potente y fiable, pero mi movilidad me pidió un cambio de planes. Así llegó el Chrysler Neón 2.0 automático.
Pasar de la batalla de los cambios manuales y la dirección dura a la suavidad del Neón fue un bálsamo. A veces, 'bajarse' de un clásico para subirse a un automático no es una rendición, sino una forma inteligente de seguir en la carretera.
Hoy, mientras me recupero de una nueva batalla quirúrgica, miro las fotos de aquel Austin y recuerdo que, ya sea con palanca o en 'Drive', lo importante es que el motor del entusiasmo siga arrancando a la primera."
Antes que los coches clásicos hubo otras aficiones que han sufrido un parón para dejar paso a otras nuevas. No me desprendo de nada de las aficiones anteriores entonces es muy fácil retomarlas y volver a experimentar con todo aquel material que ha acumulado polvo por el tiempo que lleva inactivo. Voy a desempolvar equipos.
Mi primer equipo de CB fue un carkit. entonces existían dos marcas, la citada y a sales kit. Yo había probado con unos talkies de juguete, me gustó el tema de poder hablar a distancia con otras personas. Se fueron montando pieza a pieza sobre una placa, luego ajustes manuales para empezar a oír cosas ¡qué emoción!
Luego vino esta emisora con bandas laterales, era una delicia el poder hablar con aficionados de otros países
Luego vinieron los exámenes para obtener licencias de radioaficionado, obtuve La licencia B para poder manejar equipos de dos metros de longitud de onda.
Luego llegaron los exámenes de EC y EA, aquí tuve que aprender a transmitir y recibir en código Morse. llegaron nuevos equipos, más bandas para poder hablar con más aficionados.
Hasta hoy han estado parados todos los equipos, están un poco descuidados , me faltan cables de conexión, micrófonos, todo se andará.
Más y más equipos que han llegado, unos regalados por averías que he ido resolviendo.
Me compré hasta PMR.






















