24.10.26

El coche de mi juventud, el orgullo de mi hijo: Restaurando el Simca 1200

 

 El Simca está en espera de un chequeo para comenzar a sacarlo a menudo por la carretera. Hoy sábado he pasado por allí y lo he visto, no podía pasar sin hacer mención a este coche.



De tal palo, tal astilla: La resurrección mecánica de nuestro Simca 1200
Hay coches que no solo te llevan de un lugar a otro, sino que se quedan a vivir en la memoria familiar. Allá por 1975, estrené un Simca 1200. Fue el coche de los viajes, del día a día, el escenario donde mi hijo creció y disfrutó, casi sin darse cuenta, esa pasión por la gasolina y las líneas de antes. Tanto caló ese recuerdo que, hace unos años, decidió seguir mis pasos y hacerse con otro 1200.
Tras pasar por chapa y pintura (como veréis en las fotos, luce espectacular), ha llegado el momento de la verdad: el corazón de la máquina. Aunque el coche arranca y camina, la tranquilidad en los rallys de clásicos no se negocia. Queremos salir de dudas. Por eso, nos hemos liado la manta a la cabeza y vamos a desmontar el motor para comprobar su estado real y rejuvenecerlo.
Esto es todo lo que vamos a revisar y repasar para dejarlo "de estreno":
1. El Bloque y la Distribución: La base de todo
El motor Poissy es famoso por su dureza, pero el tiempo no perdona a los elementos de fricción.
  • Cadena de distribución: A diferencia de los coches modernos, este Simca lleva cadena. No se rompe como una correa, pero con los años se estira, coge holgura y desfasa ligeramente el encendido. Cambiar la cadena y su tensor es obligatorio para que el motor recupere su finura original.
  • Cilindros y segmentos: Vamos a levantar la culata para comprobar el desgaste de las camisas. Si hay "escalón" en el cilindro, tocará rectificar. Cambiar los segmentos (anillos del pistón) devolverá la compresión de fábrica y evitará que consuma o queme aceite.
2. La Culata: Respiración y gasolina sin plomo
Aquí está uno de los puntos críticos para un coche que va a viajar por carretera en pleno siglo XXI.
  • Asientos de válvula para Sin Plomo: Los motores de 1975 estaban diseñados para gasolina con plomo (que actuaba como lubricante). Al desmontar la culata, es el momento perfecto para llevarla a un tornero y adaptar los asientos de las válvulas a la gasolina sin plomo actual. Nos olvidaremos de aditivos para siempre.
  • Guías y retenes de válvula: Si el coche echa humo blanco al retener o al arrancar tras estar parado, los retenes están acartonados. Cambiarlos es una operación barata y muy agradecida.
  • Planificado y junta: Una junta de culata nueva y un planificado del plano de apoyo garantizarán que el circuito de agua y el de aceite jamás se mezclen.
3. El Sistema de Alimentación y Encendido: El arte de la afinación
El Simca 1200 tiene un andar muy alegre si está bien puesto a punto, pero es sensible en su carburación.
  • El carburador (Weber o Solex): Se desmontará por completo, pasará por un baño de ultrasonidos para limpiar los conductos internos y se le instalará un kit de juntas y membranas nuevas. Adiós a los tirones y al ralentí inestable.
  • El distribuidor (Delco): Comprobaremos el desgaste del eje y cambiaremos platinos y condensador (o evaluaremos instalar un encendido electrónico camuflado para olvidar el mantenimiento). Bujías nuevas y cables de alta tensión garantizarán la chispa perfecta.
4. Refrigeración y Lubricación: Enemigos del calor
Ir a concentraciones en verano suele significar caravanas y calor. El Simca debe ir fresco.
  • Bomba de agua y radiador: La bomba de agua se sustituirá por seguridad (las aspas internas suelen erosionarse). El radiador se mandará a limpiar por dentro para eliminar el barro acumulado durante 40 años.
  • Bomba de aceite y limpieza del cárter: Al abrir por abajo, limpiaremos el chapapote del cárter y revisaremos la presión de la bomba de aceite. Un motor bien lubricado es un motor eterno.


¡Os dejo con las fotos del estado actual y pronto os mostraremos las entrañas del motor!


Próxima parada: ¡La carretera!
Desmontar un motor asusta, pero la recompensa de girar la llave, escuchar ese sonido tan característico del Simca y saber exactamente qué llevas bajo el capó no tiene precio. Mi hijo quiere disfrutar de las rutas con la misma tranquilidad con la que yo lo hacía en los 75. Y, viendo su empeño, no tengo duda de que lo conseguirá.


Qué hacer cuando el recambio de tu clásico no existe

 

La pieza nueva que colocamos en el coche.


El viernes de esta semana me tocó mañana de paciencia. Estaba esperando en el taller a que vinieran a hacerme la revisión del sistema de detección de incendios. El fallo inicial era una simple batería, pero en estos sistemas —como en casi todo lo que importa— la prevención manda: decidimos cambiar las dos. Nada de dejar una nueva y otra vieja creando desequilibrios.
Con las baterías nuevas en camino y bastante tiempo muerto por delante, decidimos que las manos no se podían quedar quietas. Así que saqué del bolsillo una pieza que seguro que a más de uno os va a sonar: el componente que le cambiamos recientemente al Toyota Supra MK3 de mi hijo.
Para los que seguís el blog, sabéis lo que es restaurar y mantener vivo un Supra MK3 hoy en día. No es precisamente ir a la tienda de recambios de la esquina. De hecho, esta pieza en concreto la tuvimos que rastrear y pedir directamente a Japón a través de eBay. Pero mientras la tenía en la mano el viernes, me asaltó una pregunta inevitable que todo amante de los coches clásicos se hace alguna vez: ¿Y si esta pieza no hubiese aparecido? ¿Qué pasa si se rompe y no hay stock en ninguna parte del mundo?
Ahí es donde empezó el verdadero entretenimiento de la mañana: diseñar mentalmente (y probando sobre la marcha) un buen "apaño" para hacerla valer. 
La filosofía del "apaño" en el mundo JDM
Cuando tienes entre manos un pedazo de historia automovilística japonesa de los 80 o 90, la palabra "apaño" no significa chapuza; significa ingenio y supervivencia. Si te encuentras en un callejón sin salida con una pieza rota y descatalogada, estas son las tres vías de rescate en las que estuve profundizando mientras esperaba:
  • Reconstrucción con soldadura plástica y resinas: Muchas de las piezas descatalogadas que fallan en el interior o en el vano motor del Supra son soportes o carcasas de plástico que se vuelven quebradizas con los años. El uso de mallas metálicas de refuerzo térmico junto con resinas epóxicas bicomponente de alta resistencia permiten devolver la integridad estructural a piezas que dábamos por perdidas.
  • Mecanizado artesanal o adaptación: Si la pieza es metálica o un engranaje, a veces la solución pasa por buscar un donante de otra marca o modelo coetáneo y adaptarlo radial en mano, o directamente acudir a un tornero local. Un casquillo a medida puede salvar un componente entero.
  • La era de la impresión 3D (El salvavidas moderno): Si la pieza original rota conserva más o menos su forma, se puede modelar en tres dimensiones. Hoy en día, materiales como el filamento de fibra de carbono o el nylon técnico (compuestos que soportan altas temperaturas y esfuerzos) permiten fabricar réplicas exactas en casa que superan en resistencia al plástico original de hace 35 años.
Conclusión: Mantener viva la llama
Ver la pieza vieja del Supra y pensar en cómo repararla si no hubiésemos tenido la suerte de encontrarla en Japón me recordó por qué nos gusta tanto este mundillo. No se trata solo de conducir; se trata de resolver problemas, de entender cómo funciona cada componente y de negarse a dejar morir un coche por falta de stock.
Al final, la revisión de incendios quedó perfecta con sus dos baterías nuevas y yo me llevé a casa una mañana muy bien aprovechada y un recordatorio: en el motor, con paciencia e ingenio, casi todo tiene solución. 

Ahí están las dos piezas esperando el momento de la soldadura.


 gran dilema de esta pieza metálica es que el cable viejo se había partido justo en el interior del mecanismo y no había forma humana de sacarlo. Estaba completamente gripado y encajado. En un coche moderno, tiras la pieza a la basura y pides otra. En un coche de más de 30 años, agudizas el ingenio.
Como no salía de ninguna manera, tomé una decisión drástica: agarré una sierra de mano para metal y corté la pieza limpiamente en dos.
A grandes males, grandes remedios. Solo abriéndola por la mitad logré, por fin, liberar y extraer las dos partes del cable viejo que se habían quedado atascadas dentro. Pero claro, ahora tenía una pieza partida y sin cable. Tocaba reconstruir.
La reconstrucción paso a paso: Latón, electrodo y paciencia
Con la mesa de trabajo despejada, empecé la labor de "cirugía" utilizando lo que tenía a mano:
  • Paso 1: El nuevo cable. Busqué por la mesa y encontré un trozo de cable con el grosor idóneo. Lo presenté y lo corté a la medida justa para reemplazar al original.
  • Paso 2: Soldadura de latón para los terminales. Para fijar firmemente el nuevo cable a las dos puntas interiores de la pieza, utilicé soldadura de latón. Al ser una unión que requiere precisión y asegurar que el cable no se suelte con las vibraciones o la tensión, el latón era el aliado perfecto por su fluidez y agarre en este tipo de uniones.
  • Paso 3: Unir el cuerpo con electrodo. Llegaba el momento crítico: volver a fusionar las dos mitades del cuerpo metálico que había serrado. Saqué el grupo de soldar y les metí un buen cordón con electrodo. Os lo digo ya: la soldadura con electrodo no es mi mayor fuerte y visualmente no va a ganar ningún concurso de belleza... ¡pero os aseguro que ha quedado dura como una roca! Lo importante aquí era la penetración y la resistencia estructural, y eso está más que garantizado.
Conclusión: El orgullo de no rendirse
Ver la pieza vieja del Supra completamente funcional de nuevo —a pesar de haber estado partida en dos— me recordó por qué nos gusta tanto este mundillo. No se trata solo de cambiar piezas nuevas por cajas que te llegan por correo; se trata de resolver problemas, de entender cómo funciona cada componente y de negarse a dar por muerta una parte del coche.
Al final, la revisión de incendios quedó perfecta con sus dos baterías nuevas, y yo me llevé a casa una mañana muy bien aprovechada, una pieza de Supra MK3 resucitada a base de electrodo y un gran recordatorio: en el motor, con una sierra, un soldador y paciencia, nada es imposible. 
Las dos partes soldadas


 Las dos partes soldadas y el cable utilizado también soldado, ahora toca montar todo.





Monté todo y le dí grasa para que estuviese bien lubricado , espero que no sea necesario utilizar esta pieza ¡nunca se sabe!



Eso es todo por hoy, compañeros. Al final, entre baterías nuevas y chispas de electrodo, la mañana dio mucho de sí. Qué os ha parecido este rescate artesanal. En este caso no era muy necesario pero hay que practicar  por si llega el  momento de utilizar el apaño ¡Hasta la próxima!



17.10.26

Crónicas del E30 M10: Fabricando una reducción a medida para el retorno de la dirección.

 ¡Hola a todos! Un sábado más entre herramientas, olor a valvulina y metal cortado. La conversión a dirección asistida de mi BMW E30 M10 sigue adelante a buen ritmo, y aunque ya tengo casi todo el rompecabezas listo, el diablo siempre está en los detalles. Hoy tocó ponerse el mono de cirujano del metal para solucionar uno de esos imprevistos que te congelan el proyecto si no le echas imaginación.




Gajes del oficio: Cuidado con las herramientas de "plastilina"
Antes de lograr el éxito en el torno, la jornada me dio una lección de las que no se olvidan. Monté la pieza, la centré, coloqué la primera broca en el portabrocas del contrapunto y, al empezar a barrenar el acero... ¡sorpresa! Aquello no era una broca de HSS (acero rápido), era un trozo de hierro con forma de broca.
Me quedé asombrado al ver cómo, en lugar de cortar el metal y sacar viruta, la broca se empezó a retorcer sobre sí misma hasta quedarse doblada como un plátano. La impotencia del momento se transformó rápido en una máxima de taller: ¡hay que tener herramientas buenas y el resto tirarlo a la basura directamente! Trabajar con mal material solo sirve para perder el tiempo, romper piezas y arriesgarse a tener un susto. Tras el momento cómico del día, saqué una broca de calidad de las de verdad, y entonces sí, el acero cedió como mantequilla.



El objetivo del día era dejar finiquitado el tubo de retorno del líquido de la dirección (el circuito de baja presión que devuelve el fluido desde la cremallera hacia el vaso de expansión). Al presentar el material, saltó la sorpresa: el tubo flexible que tengo disponible cuenta con un diámetro interior notablemente mayor que el de la toma de entrada del propio depósito de plástico.

Poner una abrazadera a presión y rezar no es una opción en este coche; el riesgo de fugas, entrada de aire o que el tubo termine escupido por la vibración es demasiado alto. Necesitaba una pieza de reducción rígida (un adaptador de doble diámetro) que hiciese de puente perfecto entre el tubo grueso y la toma estrecha.



Tras revolver todas las cajas de conexiones, racores y tuberías viejas del taller, la realidad fue cruel: no había nada comercial que me sirviese. Pero en este blog no nos rendimos. Examinando el cajón de la tornillería pesada, encontré el material donante: un trozo de tornillo macizo y su correspondiente tuerca. Dos piezas de acero vulgares que, con un poco de magia, se convertirían en ingeniería a medida.




El proceso de fabricación paso a paso

Para los más curiosos del mecanizado, así es como cobró vida la pieza en el banco de trabajo:

1.    Unión sólida previa: Lo primero fue roscar firmemente la tuerca en el trozo de tornillo y aplicar un cordón de soldadura para fusionar ambos elementos en un único bloque macizo de acero. Necesitaba cuerpo suficiente para poder trabajar en el torno con seguridad.


2.    Al torno a cilindrar: Con el bloque bien amarrado al mandril del torno, empezó lo divertido. Eliminé las caras hexagonales de la tuerca y rebajé el cuerpo del tornillo hasta conseguir los dos diámetros exteriores exactos que demandaban, por un lado, el tubo flexible y, por el otro, la toma del depósito.


3.    Barrenado interior: Una vez cilindrado el exterior, llegó el momento de vaciar el alma de la pieza. Con una broca de centrar primero y una broca pasante después, barrené longitudinalmente todo el cilindro para crear el canal interno por el que fluirá el líquido de dirección sin apenas restricción.


Soldadura final y acabados: Con las dos secciones de la reducción ya definidas y ahuecadas, rematé la unión definitiva con una nueva sesión de soldadura, asegurando una estanqueidad absoluta a prueba de bombas. Un posterior repaso en el torno y um poco de dejó las espigas lisas y concéntricas, listas para asegurar un ajuste estanco con las abrazaderas.


Ya con un diámetro semejante ambas piezas ya podré unir el retorno del líquido de la dirección asistida al depósito



Conclusiones de la jornada

Lo que empezó como un "no tengo la pieza que necesito" ha terminado siendo una de las partes más satisfactorias de la restauración: fabricar tus propias soluciones partiendo de chatarra. La reducción ya está presentada, encaja a la perfección y el circuito de retorno ha quedado resuelto con la solidez que se merece este M10.

Ya queda menos para purgar el circuito y notar la dirección suave de verdad. ¡Gracias por leerme un sábado más y nos vemos en la próxima actualización del E30!





Mirando al futuro: El merecido descanso para mis brazos
Con la reducción fabricada y probada, doy por concluida la sesión de este sábado. Ahora mismo tengo una serie de piezas semi dispersas por el taller, todas listas y etiquetadas. El plan es dejarlas a buen recaudo hasta el día clave: el momento en el que decida cambiar el motor y montar de forma definitiva la dirección hidráulica.
No veo la hora de que llegue ese día. Quien tenga un coche con dirección mecánica sabe de lo que hablo, especialmente en maniobras. Estoy seguro de que mis cansados brazos me agradecerán enormemente el cambio. De momento, las bases ya están sentadas y cada vez queda menos para el gran empujón.


Esta era la otra opción para la dirección, pero me decanté por la forma más antigua y tradicional.


¡Gracias a todos por acompañarme en esta aventura metalúrgica de fin de semana! Nos vemos en la próxima entrega, donde espero enseñaros más avances de este E30. ¡Buen fin de semana de garaje a todos!


16.10.26

Por fin salimos a probar el coche hasta Aiurdín

 

¡Velocímetro instalado y prueba superada! 

¡Por fin! Ayer nos llegó la última pieza que nos faltaba para dejar el coche a punto: el cable del velocímetro. Tras días de espera y con muchas ganas acumuladas, no quisimos demorarlo ni un minuto más. Así que esta misma mañana, mi hijo y yo nos hemos puesto manos a la obra en el garaje para dejarlo todo perfectamente montado.

Trabajar juntos en el coche, compartiendo herramientas, trucos y esa misma pasión, siempre convierte cualquier reparación en un momentazo. Pero lo mejor venía después: tocaba salir a la carretera a comprobar que todo había quedado OK.

Ver la aguja marcar la velocidad con suavidad mientras devorábamos los kilómetros fue la mejor recompensa al trabajo hecho en casa. Todo ha quedado perfecto, sin ruidos extraños ni desajustes.





Ruta de prueba: Rumbo al puerto de Aiurdin

Para probar la aguja del velocímetro elegimos un recorrido rápido pero completo. Salimos de Vitoria directos hacia el puerto de Aiurdin:

  • La ida: Subimos disfrutando del trazado y atravesando los túneles de Aiurdin.

  • El regreso: Para variar la ruta y probar el coche en distintas situaciones, volvimos tranquilamente por la carretera vieja, serpenteando por encima de los túneles.



Nos desviamos aquí para ir dirección Zarate y bajar por Aiurdín .

Lo hemos probado por la autovía y ahora toca carretera.

Estamos subiendo el Puerto de Aiurdín.


Ya estamos en la cima del puerto, vamos a parar un momento para sacar un par de fotos al coche.

Ahí está todo reluciente, ha llevado mucho trabajo pero al verlo ahora así supera todo el trabajo y el tiempo que hemos invertido en él.

No me apetecía bajarme y me he quedado tan agusto mientras mi hijo sacaba las fotos.


Ya está probado, ahora vamos de regreso de nuevo a Vitoria que esta tarde alguno tiene que cumplir con su trabajo, otros ya hemos cumplido con el trabajo y nos toca disfrutar el tiempo que nos quede aquí.


Nos volvimos a reincorporar a la autovía para llegar a Vitoria, ahora vamos a guardar el coche, mañana más.


 



El coche de mi juventud, el orgullo de mi hijo: Restaurando el Simca 1200

   El Simca está en espera de un chequeo para comenzar a sacarlo a menudo por la carretera. Hoy sábado he pasado por allí y lo he visto, no ...