7.4.26

El arte de saltarse la dieta estricta.

 Sigo convaleciente y, claro, no puedo acercarme a ver a mis coches clásicos, que también reclaman sus mimos. Hay que arrancarlos, moverlos un poco, revisarles cuatro cosas… ellos me esperan, pacientes, como viejos amigos aparcados en pausa. Yo ya voy recuperando algo de fuerza, así que pronto volveré a visitarlos y a ponerlos en marcha, que ya toca.

Mientras tanto, la Sra. jefa de la casa ejerce de enfermera en turno completo. Mano firme, mirada seria y protocolo médico en la mano: lo que dice el doctor, va a misa. Ni una concesión, ni un capricho, ni un “total, por un poquito no pasa nada”. Aquí se cumple el reglamento como si fuera la ITV.

Y vosotros decidme: ¿con este menú tan espartano se supone que voy a coger fuerzas para salir a la calle y ponerme a arreglar coches? Esta recuperación se me está haciendo más larga que un atasco en agosto. Pero bueno… paciencia, que volveré al taller, al olor a gasolina y a la llave fija. Eso seguro.



Como ahora no puedo escaparme a mi lugar de esparcimiento —ese santuario de metal, aceite y motores que son los coches— me he pasado a la repostería. Me siento a la mesa como quien se sienta en un banco de trabajo: concentrado, entretenido y con las manos ocupadas. Nunca he sido persona de pasar la tarde frente a la televisión; necesito actividad, algo que me haga sentir que sigo en movimiento aunque el cuerpo pida pausa.
Y oye, entre masas, aromas y hornos, voy esquivando un poco la rigidez de la dieta… porque, claro, ¿Cómo no voy a probar lo que hago? Sería una falta grave a la ética del artesano. Al fin y al cabo, uno no entrega un coche sin arrancarlo, ni un dulce sin catarlo.

Estos días atrás hice un rosco de Reyes, no es la época pero sobre gustos dicen que no hay nada escrito
¡Aquí ya me escapé de la ferrea vigilancia de la Sra.¡ Lo probé un poco a escondidas. 😂


Le comenté a mi esposa que la levadura que había empleado para hacer el rosco de Reyes no me gustaba que no fermentaba bien. Le encargué una nueva, le costó obedecerme, tiene su años que dan experiencia y me conoce bien. Sabía que iba a volver a probar lo que hornease con esa levadura.

Preparé el día anterior un poolish. (prefermento líquido 100 gr de harina y 100 gr de agua y un poco de levadura). Al día siguiente preparé dos masas.

Esta de la foto es una masa para intentar hacer unos bollos de mantequilla tipo Bilbao. Solo para probar la levadura. Ya se ve que es una pequeña cantidad.😋



Esta otra masa es para hacer un poco de pan.

La prueba de la levadura ha sido aceptable y mejor que la utilizada en el rosco de Reyes. Ha triplicado su volumen.


La masa para hacer el pan exactamente igual, esto funciona.



Me ha quedado excesivamente blanda la masa y no he podido hace unas bolas perfectas.

Dos proyectos de barra de pan.


Los he dejado un tiempo para que vuelvan a leudar, los he pintado con huevo y al horno.


Ya  horneados, los he probado y, para los de casa, riquísimos.




El pan le falta un punto más de cocción.

Soy un par de años mayor que mi Sra. dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo. 😇


4.4.26

Hace casi 18 años de este viaje Vitoria-Ribeira Sacra pasando por Santiago de Compostela.

 

Este es el coche Utilizado para ese viaje, en la actualidad tiene 53 años, aún lo conservo. Esta foto de abajo es más reciente, la primera que encontré sin buscar mucho. Creo recordar que se le hicieron en este viaje al redor de 1200 kilómetros sin un contratiempo.

No voy a poner texto, he puesto las fotos, he pasado un buen rato, ahora a descansar que estoy convaleciente.



Espinosa de los Monteros.






















Santillana del Mar 



















Mi medio de locomoción en los desplazamientos sin coche.


















Ribadeo  









Santiago de Compostela.

Vigo.






Orense

Parada del Sil.





El arte de saltarse la dieta estricta.

 Sigo convaleciente y, claro, no puedo acercarme a ver a mis coches clásicos, que también reclaman sus mimos. Hay que arrancarlos, moverlos ...