18.4.26

Una mañana con un paseo corto pero me sirvió

 Estos días de primavera, da gusto salir a dar un paseo por el parque, además si el día acompaña, mucho mejor.

Ya tenía ganas de darme el placer de pasear rodeado de praderas verdes con arbolado. 



Es tan grande el  parque que no nos estorbamos unos con otros, hay espacio para todos.

Los árboles ya van perdiendo su flor y tapizan el suelo con su color rosaceo.

Pese a que se van cayendo las flores, creo que tenemos para rato.

Cerca del paraqué  está mi coche, le tengo que hacer alguna cosa para disfrutar con él este verano si la salud acompaña.
No tiene dirección asistida y se me hace ya demasiado pesado mover el volante en las maniobras de aparcamiento, en carretera no es tolerable. 

He comprado una dirección asistida usada y quiero intentar ponérsela para ver si así hago menos esfuerzo.

Esta pieza no debe ser compatible y buscaré otra adecuada.

Esta es la que tengo y tendré que hacer una adaptación para acoplarla.

Lo ideal sería una como esta que es la que lleva el E30.









12.4.26

Poco a poco, pasos cortos pero firmes.

 La recuperación avanza despacio, pero con sentido. Cada salida, aunque breve y en silla de ruedas, se convierte en una pequeña conquista. El aire fresco, la luz cambiante y los primeros signos de la primavera hacen que el esfuerzo merezca la pena. No son grandes recorridos, pero sí momentos intensos, donde la naturaleza parece más cercana y más viva.

De vuelta en casa, el ritmo cambia. El ordenador me permite fijar estos instantes, ordenarlos y darles forma, como si al escribirlos pudiera prolongarlos un poco más. Entre palabras y recuerdos recientes, también encuentro tiempo para tareas sencillas, como la repostería, que aportan calma sin exigir esfuerzo.

Así transcurren estos días: entre avances medidos, pequeñas rutinas y el redescubrimiento de lo cotidiano.


Bien merece el esfuerzo de salir y sufrir los traqueteos de la silla de ruedas al circular cuando el firme de la calle es irregular, Estas vistas vistas de árboles floridos compensan y alegran la vista.



Hasta las praderas están floridas y hermosas.

Ya del regreso del paseo, había dejado un poco de harina y agua con un poco de levadora para hacer un prefermento. Había subido hasta lo más alto del recipiente, lo divido en dos partes para hacer dos tipos de dulces diferentes.


Preparo dos tipos de masa diferentes, las tapo con un paño y espero hasta que haya doblado su volumen.



Ya está lista la masa para comenzar a hacer en este caso dos tortas que recuerdo que mi madre le compraba al panadero cuando hemos estado en León voy a intentar hacerlas yo, no se como saldrán pero dulces seguro. 😂



Esta otra masa es para hacer los bollos de mantequilla tipo Bilbao, hace poco que los hice y les ha gustado a "mis niños" voy a repetir pero más cantidad.



Busqué una receta por la red y vamos allá, en algunos sitos pone manteca y en otros aceite, yo no puedo comer grasas y prefiero el aceite de oliva. 



A está me he excedido en el aceite intencionadamente para ver los resultados.

A la vez voy preparando los bollos de mantequilla.



Ya están saliendo del horno.



Algunos se han quedado unidos, no tenían espacio suficiente, no los vamos a desechar 😅


Ya está todo horneado, ahora a esperar  a que se enfrien.


Ha quedado todo estupendo, qué brillo más intenso.

Estas son las dos tortas, parecen dos tortillas pero sólo es la apariencia.

Este es el corte de una de las tortas, no es tortilla 😇

Me dicen mis "niños" que está todo buenísimo, los tengo que tratar bien ahora que estoy con las fuerzas mermadas para que me cuiden. 😜

10.4.26

Labraza “Tras las murallas: un paseo por la memoria”

Labraza es una villa y concejo de Oyón, Cuadrilla de Laguardia en la provincia de Álava, llegue hasta allí con mi coche clásico Austin Victoria. Saqué  unas fotos que voy a compartir aquí, es mi pasatiempos en este momento.

Labranza se alza como un pequeño bastión detenido en el tiempo. Sus murallas, curtidas por siglos de viento y silencio, guardan historias que no necesitan palabras. Caminar por sus calles es escuchar el eco de quienes lo habitaron, sentir cómo la piedra respira y cómo cada esquina invita a detenerse un instante más.
En este pueblo amurallado, uno no pasea: dialoga con la memoria.



Salí de Vitoria por el puerto del mismo nombre, puerto Vitoria.

Un pequeño alto en el camino para visitar el Santuario de Ntra.Sra. de Okón.




Ahora dirección Logroño.


Puerto de La Aldea de Bernedo dirección Santa Cruz de Campezo, luego hacia lLa Población y Logroño.





Ya he llegado a Labraza. ahora a disfrutar de la villa medieval.



    • La muralla, firme y paciente, sigue cumpliendo su promesa de proteger lo que el tiempo no pudo borrar.
    • El empedrado guía los pasos como si conociera el camino desde antes de que existiera el viajero.











  • Recorrido realizado.






     

    Una mañana con un paseo corto pero me sirvió

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