23.7.26

El E30 que volvió a respirar

 

Hay coches que uno compra con la cabeza y otros que se compran con el corazón. Mi BMW E30 pre pertenece, sin duda, al segundo grupo… aunque, siendo sincero, el corazón aquella vez se dejó engañar. Lo compré barato, o eso creí. Con el tiempo descubrí que lo barato era solo el envoltorio: dentro venía un festival de óxido, chapas perforadas y horas de soldadura que parecían no tener fin. Pero así son las historias que merecen ser contadas: empiezan mal, siguen peor y acaban con una sonrisa.

El coche lleva conmigo unos años, estuvo esperando su turno en la lista de “algún día”. Cuando por fin me puse con él, descubrí que la carrocería era un mapa de cicatrices. Soldé chapa tras chapa, como quien remienda una armadura antigua. Cada punto de soldadura era una pequeña victoria contra el tiempo, y también contra mi propia terquedad. Pero el E30 lo valía: había algo en él que pedía volver a la vida.

Los asientos originales estaban para escribir un poema triste, así que los sustituí por unos de cuero de un Saab 93 que encontramos en el desguace. Estaban sorprendentemente bien, como si hubieran estado esperando su segunda oportunidad. Encajaron en el BMW como si siempre hubieran pertenecido allí, dándole un aire de dignidad que el coche agradeció.

El motor fue otro capítulo. Mi hijo y yo lo preparamos juntos, una de esas tareas que mezclan mecánica y complicidad. Entre tornillos, juntas y risas, el E30 empezó a recuperar su pulso. Cuando ya teníamos todo emplastecido y lijado, lo mandamos pintar. Verlo salir del taller, brillante y entero, fue como ver a un viejo amigo después de una larga recuperación.

Lo compré por una razón muy simple: es automático. Y para mí, con mis problemas de movilidad, eso lo convierte en el único clásico que puedo conducir sin pelearme con los pedales. Para el día a día tengo otro automático, más moderno y más cómodo, pero este BMW… este es otra cosa. Es un puente con el pasado, una declaración de intenciones, un recordatorio de que todavía puedo disfrutar de la carretera a mi manera.

Hoy el E30 ya no es aquel coche barato que salió caro. Ahora es un coche valioso, no por su precio, sino por todo lo que hemos puesto en él: tiempo, esfuerzo, soldadura, cuero rescatado, pintura nueva y, sobre todo, la satisfacción de haberlo devuelto a la vida con nuestras propias manos.

Y cada vez que lo arranco, siento que también me arranco un poco a mí mismo: que sigo en movimiento, que sigo en ruta, que aún hay caminos por recorrer.

Este fue el coche donante, 


Estos los asientos que tenía el coche cuando lo compré-

Empecé por los asientos a hacer la renovación del interior.

Los asientos traseros había que hacer una adaptación par ponerlos .


Me puse en casa ha hacer esta labor, previo permiso de la Jefa. sólo con un poco de atrevimiento u osadía fui dando cortes y puntada tras puntada. 

Esta es la parte del asiento trasero, ya va cogiendo forma.


He tensado todo y espero a tener el respaldo montado para colocarlo en el coche.

Este es el respaldo, me falta un poco más de cosido y paciencia-

Cortes.


Y puntadas.


Total que ya está más o menos, consulté con un tapicero antes de meterme en este trabajo pero pensé, se reirán del trabajo si no queda bien pero me ahorro casi para pintarlo.




Estos son los delanteros, ahora también le cambiaremos la moqueta del suelo y los paneles de las puertas. 


Ahí estamos con la moqueta del mismo color de los asientos, anteriormente era verde en muy mal estado.

La parte superior del cuadro de mandos estaba en esta situación, rajada por paso del tiempo y la influencia  del sol.


Vaya maraña de cables que me encontré .



Otro salpicadero que encontré en un desguace, está aceptablemente bien.


Que mala pinta tiene esa chapa.


Se escarba un poco y se desmorona, soldar una chapa añadida a la zona no afectada por el óxido.

Después de soldar con hilo, lo he repasado con estaño, así creo que queda mejor.


Más y más podridos, trozo de chapa y a soldar.


Ahora un poco de estaño, luego limar un poco y enmasillar.



No nos atrevemos a pintarlo, que lo haga un profesional.


Ya lo ha imprimado.


Ya está pintado ahora montaremos todo lo que se desmontó para llevarlo a pintar.



Por fin se terminó








12.7.26

De la dirección asistida al aire a tope: crónica de un domingo caluroso.

 


Hace unos días me entusiasmé como un crío al descubrir una polea doble en un Opel Kadett. La miré y supe al instante que podía ser la pieza que necesitaba para mi BMW E30 M10, ese compañero de tantas rutas al que quiero instalarle dirección asistida. No por capricho, sino porque mis brazos —fieles, tercos, castigados por años de esfuerzos— ya empiezan a recordarme que he vivido mucho y he empujado más. Aún me sostienen, aún me mantienen de pie, pero merecen un respiro.

El último día que llevé el BMW a una reunión de clásicos, mientras maniobraba entre coches y conversaciones, me sorprendí pensando en lo bien que le vendría una dirección más ligera. No para quitarle carácter, sino para seguir disfrutándolo sin que cada giro sea una prueba de fuerza. Aquella polea del Kadett se convirtió entonces en una pequeña esperanza mecánica: la posibilidad de seguir conduciendo mi E30 con la misma pasión de siempre, pero con un esfuerzo más amable para este cuerpo que ha trabajado tanto.


Después de muchas comprobaciones y de sopesar varias opciones, voy a desistir de la idea de montar la polea doble del cigüeñal del Opel Kadett. Sobre el papel parecía una solución ingeniosa, pero en la práctica los inconvenientes se multiplican: habría que tornear y adaptar varias piezas, ajustar medidas, asegurar alineaciones… demasiado trabajo para un resultado incierto.

La segunda opción tampoco convence. Consistiría en cortar la polea actual del BMW y soldarla a la del Opel. El problema es que la polea del BMW lleva una goma que amortigua los giros bruscos, y al soldar se quemaría sin remedio, incluso actuando con toda la cautela del mundo. Perder ese amortiguador sería comprometer la fiabilidad del motor, y eso no entra en mis planes.



Tiene que entra una llave de 30 mm para poder fijar la polea al cigüeñal, tiene que ser un injerto hueco.

He superpuesto una polea encima de la otra para comprobar si me valdría cortando y soldando parte de la polea original a la del Kadett. Se quemaría la goma y lo descarto también.





Tengo otros motores con diferentes poleas, desmontaré alguna para cerciorarme si puedo hacer una apaño.



Creo que lo más sensato y fácil sería montar una bomba de dirección electro‑hidráulica procedente de un desguace. La instalación es más limpia, evita inventos con poleas y adaptaciones complicadas, y además me permitiría mantener la polea original del BMW sin riesgos. Una bomba de Opel Astra G, entre otras, me serviría perfectamente: es compacta, fiable y relativamente sencilla de integrar en el vano del E30. Con ella podría conseguir una dirección más ligera sin comprometer el motor ni entrar en trabajos de tornero que no compensan.

Supongo que toda esta modificación habrá que homologarla. Sé que otros lo han hecho de esta manera, instalando una bomba electro‑hidráulica y dejando atrás las poleas y adaptaciones, pero no tengo datos concretos sobre los trámites que hay que realizar. Imagino que tocará preparar un buen dossier: fotos del montaje, informe de taller, proyecto técnico y pasar por la ITV para que quede todo reflejado en ficha. Hasta que no investigue más, solo sé que es posible… pero aún me falta la ruta exacta para hacerlo.


Después de este devaneo de cabeza con las poleas y las mil maneras de hacer más fácil la conducción, he decidido que hoy es domingo y no puedo perder ni un minuto más con este tema. Así que mi Sra. y yo hemos cogido uno de los pocos coches clásicos que tenemos con aire acondicionado —bendito sea— y nos hemos ido a dar un paseo. El aire, eso sí, había que llevarlo a tope para mantener fresco el ambiente dentro del coche, porque fuera el calor apretaba sin contemplaciones.

Como casi siempre, surgió otro contratiempo. Nuestra idea era sentarnos a la orilla del embalse, bajo la sombra de unos árboles, para terminar de pasar la mañana y protegernos del calor agobiante. Pero resulta que hoy era el Iron Man en Vitoria y nos topamos con la carretera cortada. Tuvimos que cambiar de dirección y seguir bordeando el embalse hasta Legutiano, siempre buscando la brisa del agua y un rincón tranquilo donde dejar que el domingo siguiera su curso.







Dejamos el coche en el garaje y a casa, allí sabemos que tenemos buena temperatura y mejor ambiente.

8.7.26

“De una polea a dos: adaptación en el garaje”

 Hoy me he metido con una de esas tareas que parecen menores, pero que esconden su propio carácter: soltar la polea del cigüeñal que activa el alternador del BMW E30 con motor M10. No es que la polea tenga culpa de nada, pero mis brazos ya no están para pelearse con la dirección manual cada vez que maniobro el coche. La edad no perdona, pero tampoco me quita las ganas de seguir disfrutando de mis máquinas, así que toca adaptarlas para seguir rodando.

La idea es sencilla: montar dirección asistida hidráulica. La ejecución… ya veremos. Mientras aflojaba la polea, me vino a la cabeza una posibilidad que, como tantas veces, nace del cajón de piezas que uno guarda “por si acaso”. Recordé la polea doble de un Opel Kadett E 1.8i que tuve por ahí. Dos canales, buen diámetro, y con un pequeño apaño podría servir para mover tanto el alternador como la bomba de dirección asistida.

No es la solución ortodoxa, desde luego. Los puristas levantarían una ceja. Pero a mí siempre me ha gustado esa mecánica creativa, la que combina piezas de distintas vidas y las hace trabajar juntas como si siempre hubieran estado destinadas a encontrarse. Además, hay algo reconfortante en saber que, con ingenio y un poco de maña, uno puede seguir domando la máquina sin tener que domar sus propios brazos.

Quizás la polea del Kadett acabe siendo la elegida. Quizás no. Pero hoy, mientras la soltaba del M10, sentí esa chispa que aparece cuando una idea empieza a tomar forma. Y eso, más que la polea en sí, es lo que hace que el día haya merecido la pena.


Soltar la tuerca de sujeción, acoplar un extractor y Vamos allá.


Ya se empieza a mover.

Otro pequeño golpe de llave y saldrá la polea del cigüeñal.

Ya está fuera, he colocado la tuerca en su sitio para que no se pierda.


Ahora voy por la polea del OPEL Kadett tengo un motor a mano, la voy a soltar para comprobar se se puede utilizar. Ya sé que habrá nuevas pero mi afán es entretenerme y utilizar aquello que está a  mano y sin coste. Mi lema: si no hay pieza, se hace.


Ya están las dos polea juntas, hay una diferencia notable de una a la otra pero no hay nada imposible, habrá que trabajar más o menos pero se hará, 



Ya he empezado a tomar medidas en el cartón que he puesto en el suelo para no manchar los pantalones. Me pasan revista al llegar a casa. 😂


Las canales de la polea estaban muy oxidadas, la he amarrado al plato del torno y una lijada no le vendrá mal.



Ahora buscaré material para hacer la pieza necesaria para poder utilizar esta polea


Cuando lo tenga os lo mostraré.


6.7.26

Anticipándome al calor extremo de hoy, he ido un rato con los coches.

 Esta mañana del lunes se preveía temperaturas altas,  he pensado que por la mañana sería el mejor momento de ir hasta donde tengo los coches, pasar un rato allí antes de que se ponga insoportable por  el calor. 

Tenía alguna cosa pendiente así que voy a empezar la semana ya desde el lunes con ánimo para trabajar, la verdad que han sido trabajos livianos.

Estoy recopilando piezas para poner dirección asistida a mi BMW E30, la última vez que lo saqué decidí que era muy necesario cambiar la dirección por una asistida, ya los brazos se resienten con los esfuerzos.

Mi falta la polea doble para poder activar el alternador y la bomba hidráulica de la dirección, he sacado una foto del sistema de amarre para comparar con alguna que tengo doble de Opel Kadett, quiero hacer un apaño y adaptarla para ponérsela a Bmw.



Esta es la polea doble de Opel Kadett, tengo que soltarlas y ver que necesito para poder reemplazarlas.

Aquí tengo el resto de piezas esperando para hacer la sustitución de la dirección manual asistida por fuertes brazos por otra asistida con bomba hidráulica 😂 



Hoy también me ha llegado la goma para poner a la antena del Opel Astra F. Un descuidero se adueño de la goma que tenía impoluta en la antena y se la ha llevado.

No ha sido malo del todo, me ha dejado la que él tenía en su coche, vamos que no ha sido un ladrón, únicamente las ha cambiado de sitio. 😉

Esta goma que me ha dejado ha estado mucho a la intemperie, además tomando el sol, así está de morena, mas bien negra.


He quitado el apósito de cinta que le había puesto por si llovía que no entrase el agua dentro del maletero del coche.

La he comprado por Internet nueva muy alejado de Europa, por eso creo que no será la que yo tenía en mi coche y qué me  la venda el descuidero.



Ya está puesta .

Hay que estar muy necesitado para arriesgarse a llevar esta goma y que hubiese sido sorprendido en su acto de latrocinio.

Trabajo realizado ahora a descansar, que hace mucho calor.


El E30 que volvió a respirar

  Hay coches que uno compra con la cabeza y otros que se compran con el corazón. Mi BMW E30 pre pertenece, sin duda, al segundo grupo… aunqu...