Hoy, domingo 21 de junio, tocaba actividad de coches clásicos en Bedia. Bedia, para quien no lo conozca, es un municipio de la provincia de Vizcaya, en pleno País Vasco. Apenas 15 kilómetros lo separan de Bilbao, pero conserva ese aire tranquilo de los pueblos de la comarca de Arratia, donde el río Ibaizabal atraviesa el valle como si llevara siglos afinando su propio murmullo.
La mañana amaneció luminosa, de esas que invitan a sacar a pasear a los veteranos de cuatro ruedas. Los coches iban llegando poco a poco, cada uno con su personalidad: cromados que brillaban como espejos, motores que respiraban hondo al ralentí, colores que ya no se fabrican pero que siguen despertando sonrisas. El ambiente era relajado, sin prisas, como debe ser en este mundo donde el tiempo se mide en conversaciones apoyados en un guardabarros.
Y después llegó lo mejor: la ruta.
Hubo una ruta preciosa por los paisajes que se disfrutan en este rincón de Bizkaia. El recorrido discurría por Archanda, pero antes tocaba pasar por Galdácano, ese tramo que parece hecho a propósito para que un clásico se estire, respire y recuerde lo que es sentirse joven. Desde allí comenzó el ascenso al Monte Artxanda, con sus curvas suaves, sus miradores naturales y ese horizonte que se abre poco a poco sobre Bilbao como si la ciudad se quitara el sombrero para saludar a los coches que suben.
El paisaje estaba especialmente animado porque coincidía con las fiestas de San Juan en Bedia, que se celebran del 19 al 24 de junio. Había ambiente en los barrios, música en el aire, gente disfrutando del día. Todo eso añadía un toque festivo a la ruta, como si los clásicos formaran parte del programa oficial de las fiestas.
Entre saludo y saludo, entre anécdota y anécdota, la mañana fue pasando como pasan las buenas mañanas: sin darnos cuenta. Y al final, uno se queda con esa sensación tan tuya, Honorio: que mientras existan lugares como Bedia, carreteras como las de Artxanda y gente dispuesta a mantener vivos estos coches, siempre habrá un rincón del mundo donde sentirse en casa.
El domingo de la semana pasada participamos con los coches clásicos en Amorebieta, llevamos el Saab 900i 16 válvulas. Hoy cambiamos de coche, hay que sacar todos uno cada vez pero alternando para darle oportunidad a todos. Hoy ha sido el BMW E30 M10 este lo he llevado yo, al ser automático de momento puedo conducirlo el resto no, por problemas de movilidad. No me he sentido cómo con este coche por no tener la dirección asistida, únicamente es asistida por fuertes brazos y los míos ya flaquean debido al castigo que los he sometido al andar con muletas durante muchos años. Tengo pendiente ponerle una dirección asistida para poder andar con él.
Nuestro recorrido desde Vitoria.










