12.4.26

Poco a poco, pasos cortos pero firmes.

 La recuperación avanza despacio, pero con sentido. Cada salida, aunque breve y en silla de ruedas, se convierte en una pequeña conquista. El aire fresco, la luz cambiante y los primeros signos de la primavera hacen que el esfuerzo merezca la pena. No son grandes recorridos, pero sí momentos intensos, donde la naturaleza parece más cercana y más viva.

De vuelta en casa, el ritmo cambia. El ordenador me permite fijar estos instantes, ordenarlos y darles forma, como si al escribirlos pudiera prolongarlos un poco más. Entre palabras y recuerdos recientes, también encuentro tiempo para tareas sencillas, como la repostería, que aportan calma sin exigir esfuerzo.

Así transcurren estos días: entre avances medidos, pequeñas rutinas y el redescubrimiento de lo cotidiano.


Bien merece el esfuerzo de salir y sufrir los traqueteos de la silla de ruedas al circular cuando el firme de la calle es irregular, Estas vistas vistas de árboles floridos compensan y alegran la vista.



Hasta las praderas están floridas y hermosas.

Ya del regreso del paseo, había dejado un poco de harina y agua con un poco de levadora para hacer un prefermento. Había subido hasta lo más alto del recipiente, lo divido en dos partes para hacer dos tipos de dulces diferentes.


Preparo dos tipos de masa diferentes, las tapo con un paño y espero hasta que haya doblado su volumen.



Ya está lista la masa para comenzar a hacer en este caso dos tortas que recuerdo que mi madre le compraba al panadero cuando hemos estado en León voy a intentar hacerlas yo, no se como saldrán pero dulces seguro. 😂



Esta otra masa es para hacer los bollos de mantequilla tipo Bilbao, hace poco que los hice y les ha gustado a "mis niños" voy a repetir pero más cantidad.



Busqué una receta por la red y vamos allá, en algunos sitos pone manteca y en otros aceite, yo no puedo comer grasas y prefiero el aceite de oliva. 



A está me he excedido en el aceite intencionadamente para ver los resultados.

A la vez voy preparando los bollos de mantequilla.



Ya están saliendo del horno.



Algunos se han quedado unidos, no tenían espacio suficiente, no los vamos a desechar 😅


Ya está todo horneado, ahora a esperar  a que se enfrien.


Ha quedado todo estupendo, qué brillo más intenso.

Estas son las dos tortas, parecen dos tortillas pero sólo es la apariencia.

Este es el corte de una de las tortas, no es tortilla 😇

Me dicen mis "niños" que está todo buenísimo, los tengo que tratar bien ahora que estoy con las fuerzas mermadas para que me cuiden. 😜

10.4.26

Labraza “Tras las murallas: un paseo por la memoria”

Labraza es una villa y concejo de Oyón, Cuadrilla de Laguardia en la provincia de Álava, llegue hasta allí con mi coche clásico Austin Victoria. Saqué  unas fotos que voy a compartir aquí, es mi pasatiempos en este momento.

Labranza se alza como un pequeño bastión detenido en el tiempo. Sus murallas, curtidas por siglos de viento y silencio, guardan historias que no necesitan palabras. Caminar por sus calles es escuchar el eco de quienes lo habitaron, sentir cómo la piedra respira y cómo cada esquina invita a detenerse un instante más.
En este pueblo amurallado, uno no pasea: dialoga con la memoria.



Salí de Vitoria por el puerto del mismo nombre, puerto Vitoria.

Un pequeño alto en el camino para visitar el Santuario de Ntra.Sra. de Okón.




Ahora dirección Logroño.


Puerto de La Aldea de Bernedo dirección Santa Cruz de Campezo, luego hacia lLa Población y Logroño.





Ya he llegado a Labraza. ahora a disfrutar de la villa medieval.



    • La muralla, firme y paciente, sigue cumpliendo su promesa de proteger lo que el tiempo no pudo borrar.
    • El empedrado guía los pasos como si conociera el camino desde antes de que existiera el viajero.











  • Recorrido realizado.






     

    7.4.26

    El arte de saltarse la dieta estricta.

     Sigo convaleciente y, claro, no puedo acercarme a ver a mis coches clásicos, que también reclaman sus mimos. Hay que arrancarlos, moverlos un poco, revisarles cuatro cosas… ellos me esperan, pacientes, como viejos amigos aparcados en pausa. Yo ya voy recuperando algo de fuerza, así que pronto volveré a visitarlos y a ponerlos en marcha, que ya toca.

    Mientras tanto, la Sra. jefa de la casa ejerce de enfermera en turno completo. Mano firme, mirada seria y protocolo médico en la mano: lo que dice el doctor, va a misa. Ni una concesión, ni un capricho, ni un “total, por un poquito no pasa nada”. Aquí se cumple el reglamento como si fuera la ITV.

    Y vosotros decidme: ¿con este menú tan espartano se supone que voy a coger fuerzas para salir a la calle y ponerme a arreglar coches? Esta recuperación se me está haciendo más larga que un atasco en agosto. Pero bueno… paciencia, que volveré al taller, al olor a gasolina y a la llave fija. Eso seguro.



    Como ahora no puedo escaparme a mi lugar de esparcimiento —ese santuario de metal, aceite y motores que son los coches— me he pasado a la repostería. Me siento a la mesa como quien se sienta en un banco de trabajo: concentrado, entretenido y con las manos ocupadas. Nunca he sido persona de pasar la tarde frente a la televisión; necesito actividad, algo que me haga sentir que sigo en movimiento aunque el cuerpo pida pausa.
    Y oye, entre masas, aromas y hornos, voy esquivando un poco la rigidez de la dieta… porque, claro, ¿Cómo no voy a probar lo que hago? Sería una falta grave a la ética del artesano. Al fin y al cabo, uno no entrega un coche sin arrancarlo, ni un dulce sin catarlo.

    Estos días atrás hice un rosco de Reyes, no es la época pero sobre gustos dicen que no hay nada escrito
    ¡Aquí ya me escapé de la ferrea vigilancia de la Sra.¡ Lo probé un poco a escondidas. 😂


    Le comenté a mi esposa que la levadura que había empleado para hacer el rosco de Reyes no me gustaba que no fermentaba bien. Le encargué una nueva, le costó obedecerme, tiene su años que dan experiencia y me conoce bien. Sabía que iba a volver a probar lo que hornease con esa levadura.

    Preparé el día anterior un poolish. (prefermento líquido 100 gr de harina y 100 gr de agua y un poco de levadura). Al día siguiente preparé dos masas.

    Esta de la foto es una masa para intentar hacer unos bollos de mantequilla tipo Bilbao. Solo para probar la levadura. Ya se ve que es una pequeña cantidad.😋



    Esta otra masa es para hacer un poco de pan.

    La prueba de la levadura ha sido aceptable y mejor que la utilizada en el rosco de Reyes. Ha triplicado su volumen.


    La masa para hacer el pan exactamente igual, esto funciona.



    Me ha quedado excesivamente blanda la masa y no he podido hace unas bolas perfectas.

    Dos proyectos de barra de pan.


    Los he dejado un tiempo para que vuelvan a leudar, los he pintado con huevo y al horno.


    Ya  horneados, los he probado y, para los de casa, riquísimos.




    El pan le falta un punto más de cocción.

    Soy un par de años mayor que mi Sra. dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo. 😇


    Poco a poco, pasos cortos pero firmes.

     La recuperación avanza despacio, pero con sentido. Cada salida, aunque breve y en silla de ruedas, se convierte en una pequeña conquista. E...