4.6.15

DE NUEVO ANDAMOS METIDOS ENTRE OXIDO Y SOLDADURA.

Estamos metidos en otra restauración de un coche que se le ha empeñado mi hijo en hacer para él, vamos haciendo cosas poco a poco. Ha comprado un colector de admisión con dos carburadores dobles y lo estamos acondicionando.


Le hacemos juntas nuevas para montar los carburadores.

Verificando que no estén torcidos en su base.

Ahora empezamos con la chapa, como siempre que asoma algo de oxido únicamente es la punta de iceberg, queda mucho más oculto que lo está a la vista.

Cortamos con la amoladora y vemos lo que hay debajo.


Lo mejor es cortar por lo sano.


 Soldamos una pletina de  3 milímetros de espesor para que quede resistente.

Otro trozo del mismo espesor por el otro lado.

Le damos bien de convertidor de oxido.

Restos del material eliminado.

Lo forramos con chapa de nuevo, soldado todo el perímetro.

Repasada la soldadura con la piedra de desbastar.

Nos falta alguna soldadura por la parte de dentro de la aleta y empezaremos por el otro lado. Tiene mal aspecto como el anterior.



Así hemos pasado la tarde y mañana más.

ENDULZANDO LA VIDA.


Tengo un recopilatorio de fotos que hemos hecho de los dulces preparados para celebrar el cumpleaños de Mª Jesús, no las había publicado y ahora los pongo en el blog.


 Las clásicas pastas de manteca en el momento de sacarlas del horno.

 Hay unos familiares míos que  dicen que no soy yo quien hace las pastas, ahí tenéis una prueba de que si soy yo quien las hace. Mirar que empeño pongo en ello. jejeje.



Aquí una bica, para quien no la conozca es un bizcocho que lleva mantequilla y nata en su composición, antes se utilizaba manteca de vaca.


Ya en el horno, empezando a tomar color.

 Le falta el haberle echado azúcar por encima antes de hornear, pero a mi Sra. no le gusta la costra que deja después de horneado.

Cortado a la mitad.


Que esponjoso ha quedado.


Cambiamos de receta, ahora unas rosquillas fritas, la masa muy blandita para que al freír queden como si fuesen bizcochos. No son las rosquillas fritas y duras. 

Friendo con unas cascaras de naranja en el aceite.

Ya empiezan a tomar forma.

Ya las tenemos fritas, ahora las podemos comer así o bien echarles azúcar glas por encima.

Bandejas para llevar e invitar  a sus amigas el día del cumpleaños.




31.5.15

UN FESTIVAL DE COCHES CLÁSICOS HOY EN ARMIÑON.

Ayer que estuvimos de comida en tierras segovianas, nos invitaron a que nos quedásemos allí y regresara Vitoria hoy domingo, no aceptamos debido a que hoy había la concentración de clásicos en Armiñón. No podíamos faltar, esta concentración bianual es una fiesta por el número de participantes y los bonitos coches que se ven.


Aquí vamos toda la familia, para participar con nuestro BMW y el RENAULT 4L.


Empezamos por un extremo de la calle y fuimos viendo poco a poco y sin perder detalle.



Incluso hubo motor con sidecar.





Mi Sra y mi hijo con el 4L.

Nuestro BMW.














Ya de regreso a Vitoria desde Armiñón. El 4L nos sigue de cerca.



Hemos pasado dos días estupendos disfrutando de lo que nos gusta.

EN FAMILIA DISFRUTANDO DE LAS DELICIAS SEGOVIANAS.

Día 30 de mayo, salimos de Vitoria a las diez de la mañana con dirección Sotosalbos (Segovia) Habíamos quedado con unos familiares para hacer una comida y degustar los platos típicos de la tierra.

Llegamos con tiempo para hablar un rato, tomarnos un vermut e ir tranquilamente a comer sobre las 14,30 horas.

El viaje fue bueno, sin contratiempos y el tiempo atmosférico nos acompañó, disfrutamos de un magnífico día.




Este pueblo está muy alto, el GPS. marcaba  en este punto 1073 m de altura, pero en el pueblo de Sotosalbos marcaba 1200 m de altura.

Después del vermut, como he dicho antes, nos fuimos al restaurante y allí estaba el horno presidiendo el comedor.


Ya se veían las cazuelas de barro, con el asado en su punto dispuestas a que los comensales estuvieran ya en sus mesas.

Un poco más de zoon a la máquina y ya vemos parte de los asados, se puede ver un cochinillo y cordero asado, típico de esta zona.

Nosotros ya sentados alrededor de la mesa y con las viandas listas para degustar, pedimos las dos cosas, cochinillo y cordero asados.

Uno de los camareros se brindó a sacarnos una foto a nuestra mesa.

He aquí el cordero asado.

Aquí una parte del cochinillo.


Salimos del restaurante con el deber cumplido, yo creo que hicimos buen papel.

Nos dimos un paseo por el pueblo y nos acercamos a la Iglesia, muy bonita. Aquí unas fotos para compartir con vosotros.








Entre unas cosas y otras nos dieron las siete de la tarde, e iniciamos el regreso a Vitoria. Una parada en el camino para repostar, tomar un refresco y ya sin parar hasta casa.




Recorrimos un total de seiscientos kilómetros, mereció la pena del viaje para lo bien que lo hemos pasado, hemos disfrutados todos.