El Santuario de Loyola aparece en mitad del valle del Urola, rodeado de montañas y silencio, como si el propio paisaje quisiera predisponer al visitante a la calma. El complejo monumental se levanta en Azpeitia, en el País Vasco, y está construido alrededor de la casa natal de Íñigo López de Loyola, el noble vasco que en 1491 vio aquí la luz antes de convertirse en San Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús.
La Basílica: un pequeño Vaticano en Euskadi
El corazón del conjunto es la Basílica, inaugurada en 1738 y diseñada por Carlo Fontana, discípulo de Bernini. Su planta circular, su cúpula de más de 60 metros y su pórtico churrigueresco le dan una presencia imponente, casi teatral. No es casual que muchos la describan como “un pequeño Vaticano”, una comparación que cobra sentido al situarse frente a su fachada y dejarse envolver por la monumentalidad barroca.
Iñigo López de Loyola nació en 1491 en la casa torre familiar de Loyola, tenía intención de convertirse en caballero, fue a Castilla a formarse en la corte. Participó en batallas con la defensa de Pamplona , en esa batalla perdió una pierna por el impacto de una bala de cañón.
Durante su convalecencia leyó muchos libros que le hicieron pensar que el único Señor que valía la pena seguir era Jesucristo.
El paso de Iñigo a Ignacio no fue solo una adaptación lingüística: marcó el tránsito de un noble vasco con aspiraciones cortesanas a un hombre que se preparaba para una misión espiritual global.
(Recopilación de info en la red)
Ahora voy con el viaje y la visita.
Salimos de Vitoria por la AP1, AP8 hacia Guipúzcoa, desviándonos hacia Azpeitia. Vamos toda la familia para intentar pasar una buena mañana.
Otras fotos dando un paseo por el exterior,
Después de la visita emprendemos el regreso a Vitoria.
Ya vamos por la autopista a velocidad de crucero, siempre estos viajes con un coche clásico, en esta ocasión llevamos el Subaru Legacy.
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