18.6.26

Camino a Miranda con el viejo Patrol

 Esta mañana hemos ido a pasar la ITV hasta Miranda de Ebro con nuestro Nissan Patrol SD33.

Eso ya es toda una excursión mecánica con sabor a clásico. Ir hasta Miranda de Ebro a pasar la ITV con el Nissan Patrol SD33 no es simplemente cumplir un trámite: es darle carretera al viejo guerrero, dejar que el seis cilindros respire y recordar por qué estos coches siguen teniendo alma.

El Patrol, con ese motor SD33 que suena a hierro honesto y a mecánica sin prisas, seguro que ha ido a su ritmo, pero firme como siempre. Ese trayecto hasta Miranda tiene algo especial: sales de casa con la mezcla de responsabilidad y aventura, como quien lleva a un veterano a una revisión médica importante.

Y mientras avanzamos, uno siente esa tranquilidad que solo dan los coches que han visto mundo: no corren, pero llegan. Y llegan con dignidad.


La ITV del Patrol estaba ya al borde del abismo, a punto de vencer, así que no podíamos estirar más el chicle. Esta mañana, mi hijo y yo nos hemos puesto en marcha rumbo a Miranda de Ebro, con ese sentido de urgencia tranquilo que solo entiende quien conduce un clásico: hay prisa… pero el coche no.

El día amaneció soleado, de esos que prometen calor más tarde, pero a las diez todavía se podía respirar. Teníamos la cita a las diez y media, así que íbamos un poco justos, aunque con el Patrol eso es casi una tradición. Es un coche para no correr, para dejar que el motor SD33 marque el compás, pero también es tan fiable que compensa cada minuto que se toma para pensárselo.

Mientras avanzábamos por la carretera, el sol empezaba a subir y el Patrol seguía a lo suyo: sin estridencias, sin prisas, con ese ronroneo grave que parece decir “tranquilos, que llegamos”. Y llegamos, claro. Porque estos coches no vuelan, pero cumplen.

Ahí está el sello de enero de este mismo año, se trata de un vehículo mixto y hay que pasarle la ITV cada seis meses.

Salimos de Vitoria dirección Miranda de Ebro por la A1. Ya nos falta poco para llegar, no hay problema llegamos a la hora.


Dejamos atrás la provincia de Álava para entrar en la provincia de Burgos, parece una expedición pero es un paseo, así coje temperatura el motor. 


Ya tenemos a la vista el edificio de la ITV. Ahora veremos si tenemos muchos coches por delante. Pese a tener cita con hora concertada, hay veces que hay que esperar a que pasasen los coches que tenemos delante.

Ahora sí estamos en la puerta, tenemos tes vehículos delante.

Se fueron los coches que teníamos delante, nos tocó el turno, fuimos pasando los diferentes puntos de inspección. Parecía que todo iba bien, nos mandaron sacar el Nissan Patrol e ir a recoger los resultados y nos dieron otra pegatina para otros seis meses, es una ruina 120 euros de ITV más seguro, impuesto municipal etc. pero se lo merece por su nobleza.


La hoja impoluta no hay anotaciones de defectos, nos vamos contentos hacia Vitoria.



Ya estamos a las puertas de Vitoria contentos de que todo haya ido bien, así da gusto.

Pronto volveremos a la ITV con algún otro vehículo clásico.


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