Mañana de clásicos en La Puebla de Arganzón
Esta mañana, 30 de mayo, tocaba reunión de coches clásicos en La Puebla de Arganzón, en pleno Condado de Treviño, ese pequeño territorio burgalés abrazado por Álava como si fuera un capricho del mapa. Un lugar con historia, carácter… y hoy, un desfile de motores veteranos que parecían despertar recuerdos a cada giro de volante.
La recepción estaba prevista entre las 10:30 y las 11:30, y yo, fiel a mi tradición, he llegado “pillado de tiempo”. Al final hemos aparecido unos minutos antes de las once y media, que para mí es casi como fichar temprano. Siempre digo que la culpa es del garaje, que está en las afueras de Vitoria… pero la verdad es que la pereza mañanera tiene más potencia que cualquier motor de los allí presentes.
Hoy, además, la protagonista al volante ha sido mi Sra., que ha llevado nuestro Austin Victoria con mano firme, elegante y sin titubeos hasta el lugar del encuentro. Y después, como buena copiloto y mejor enfermera, me ha acompañado a ver todos los coches expuestos. Yo sigo con mis problemas de movilidad, así que su ayuda ha sido esencial para poder disfrutar de la mañana como se merece.
Y qué gusto da ver los clásicos alineados, brillando al sol, cada uno con su historia, su dueño orgulloso y ese ambiente de camaradería que solo se da entre quienes entienden que un coche clásico no es un vehículo: es memoria, es cariño, es una parte de la vida que se conserva a base de paciencia y pasión.
Una mañana redonda, incluso con mis limitaciones actuales. Porque cuando uno tiene buena compañía, un Austin Victoria bien llevado y un puñado de coches clásicos alrededor, el día ya está ganado.
Seguimos con los coches y llegamos hasta el nuestro para seguir con el resto. le siguen dos minis de los fabricados por Authi en Landaben, Navarra
Además de ver los coches y hablar con los aficionados a los coches clásicos. Bien merece una visita a los monumentos.
Otro día más.