Es un lugar que habitualmente visito un par de veces al año, en algunas ocasiones más. En este lugar nació mi padre y veníamos con mucha frecuencia para ver a mis abuelos, aún me queda familia y además de los paisajes disfruto con la familia y amigos.
Para el viaje de hoy estuvimos barajando el hacerlo con el Renault 4L o con el Nissan patrol, al final decidimos que sería el Nissan el que utilizaríamos para hacer el recorrido, así le haríamos un viaje largo para sacarlo del letargo en el que vive. Este coche ya tiene más de veinticinco años, por lo tanto es un clásico.
Ya hace años que lo tenemos, nos lo dio mi amigo Pablo que le rompió la caja de cambios y me dijo que si lo quería me lo daba y si no lo tiraría al desguace. Después de los buenos ratos que habíamos pasado con este vehículo cuando íbamos de caza decidí repararlo, lo he tenido guardado varios años hasta que cumplió los veinticinco años y ya con el precio rebajado del impuesto municipal y el seguro de clásico, lo utilizamos con cierta regularidad en trayectos cortos eso nos ha hecho decantarnos por él para este viaje.
En el momento de la salida marcaba el cuenta kilómetros 224.185 kilómetros, foto para comprobar en el regreso la totalidad de kilómetros recorridos.
Vista sobre la zona de viñedos de la Ribera Sacra, aún no han salido las hojas a la viñas.
Leyenda en castellano del panel informativo sobre el que nos recostamos.
Vistamos el embalse de Pradomao
Ya el sábado nos salio con niebla y algo de lluvia, las temperaturas bajaron 14 ºC respecto al día anterior.
Ya el domingo iniciamos el regreso de nuevo a Vitoria, al paso por Castro Caldelas.
En Puebla de Trives nos desviamos hacia la carretera que nos lleva a Montefurado en la provincia de Lugo. Desde aquí podemos admirar nuevamente los cañones del sil en otra zona.
Ya ha rodado una buena cantidad de kilómetros, ahora estará a la espera de que le llegue el turno para pintarlo y reparar alguna cosita que tiene por ahí.







