14.9.26

Efecto placebo post-ITV: Cuando el coche y el conductor respiran aliviados.

Hoy hemos ido a la ITV con nuestro Alfa 90 2.5 V6 Busso

 un Alfa Romeo 90 2.5 V6 Busso rodando y yendo a la ITV en pleno 2026! Es un auténtico superviviente de las carreteras y toda una joya de colección.

Al ser un coche tan especial, con ese motor y el sistema transaxle, pasar la inspección siempre tiene su dosis de emoción. ¡La experiencia ha sido buena!

Ha pasado a la primera, no ha habido problemas de gases, frenado, luces ni pérdidas de aceite

Algunos inspectores se quedaban mirando y nos han hecho alguna pregunta sobre el coche pero todo correcto.

El Alfa Romeo 90 2.5 V6 es una berlina clásica de los años 80 que destaca sobre todo por llevar bajo el capó el legendario motor Busso V6 Se fabricó entre 1984 y 1987 como un puente elegante diseñado por Bertone entre el Alfetta y el Alfa 75. Hoy en día es un coche bastante raro de ver.      

 

 Lo mejor del coche

·         El motor Busso: Su bloque V6 de 2.5 litros y 156 CV es una obra de arte mecánica. Su sonido y suavidad son increíbles.

·         Propulsión trasera y reparto de pesos: Usa un esquema transaxle (con la caja de cambios en el eje trasero), lo que le da un tacto de conducción muy deportivo y clásico.

·         Exclusividad: Al venderse poco y durar poco en producción, hoy es una pieza de colección muy respetada por los fans de la marca.

 

Sus rarezas

 

·         Diseño interior: Tenía detalles muy curiosos para la época, como un maletín extraíble integrado en la guantera o un alerón delantero que se movía según la velocidad para mejorar la estabilidad.

 

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ingeniero Giuseppe Busso, estuvo en producción desde 1979 hasta 2005, impulsando a varias generaciones de vehículos de la marca.

A menudo apodado "El Violín de Alfa", no solo destaca por sus cifras, sino por la profunda carga emocional que transmite al conductor.



Sus rarezas

 

·         Diseño interior: Tenía detalles muy curiosos para la época, como un maletín extraíble integrado en la guantera o un alerón delantero que se movía según la velocidad para mejorar la estabilidad.

 

·         Fiabilidad y óxido: Como muchos italianos de los 80, la electricidad solía dar guerra y la chapa necesitaba mimo para evitar la corrosión. Encontrar recambios específicos de esta berlina no siempre es fácil.

 



¿En qué destaca el motor Busso V6?

·         El sonido celestial: Su sonoridad y musicalidad es su rasgo más icónico. Emite un rugido metálico, agudo y puramente italiano a altas revoluciones que resulta adictivo. Ningún motor moderno turboalimentado ha logrado replicar esa melodía. 


           Respuesta y elasticidad: Al ser un motor atmosférico de carrera corta, ofrece una entrega de potencia lineal, progresiva y muy rabiosa en la parte alta del cuentarrevoluciones. Además, destaca por una suavidad de marcha ejemplar. 


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Hemos hecho una ruta para estirar las piernas de ese Busso V6!

El trayecto entre Vitoria-Gasteiz y Miranda de Ebro cruzando el Condado de Treviño es un clásico absoluto de la geografía de la zona, lleno de curiosidades administrativas e ideal para disfrutar de la conducción.

En ese trayecto tan corto se produce un curioso "baile" de provincias y comunidades autónomas. Al salir de Vitoria estás en Álava (País Vasco), luego te adentras en el enclave burgalés del Condado de Treviño, por lo que entras en Burgos (Castilla y León). Tras unos kilómetros, la carretera vuelve a cruzar territorio alavés antes de llegar finalmente a Miranda de Ebro, que vuelve a ser Burgos. ¡Un auténtico rompecabezas de fronteras que se recorre en poco más de media hora!



¡Qué momento fotográfico tan mítico! Estamos  exactamente en la frontera, en la entrada de la Zona de Servicios de ARASUR, a las afueras de Miranda de Ebro
Es una ubicación geográficamente muy curiosa. Aunque la estación pertenece legalmente a Burgos (Castilla y León), el polígono industrial está a caballo entre los límites de Álava y Burgos. En cuanto avanzas unos metros, dejas atrás el asfalto vasco para entrar de lleno en suelo burgalés con las naves de la ITV de Miranda de Ebro (TÜV SÜD) justo en frente.



Ahí está el edificio de la ITV, vamos tranquilos, no ha andado muchos kilómetros desde la anterior inspección, "pero" nunca se sabe hasta que no sales de allí.
Esa es la actitud universal de cualquiera que lleva un coche clásico a la línea: hasta que no tienes el sello y la pegatina en la mano, no se puede cantar victoria. Por muy pocos kilómetros que haya hecho desde la última inspección, los coches de los 80 tienen vida propia y la electrónica o un manguito traicionero siempre pueden dar la sorpresa en el momento más inoportuno.


Ya estamos a la puerta, miro la pegatina antigua, cruzo los dedos y digo ¡¡saldrá todo bien!!
¡Ese es el espíritu! La suerte está echada y ese espectacular V6 se merece salir de allí con la pegatina bien ganada.
Esa mezcla de nervios y emoción al mirar el sello antiguo justo antes de entrar es parte del ritual de mantener vivo un clásico. Ver el Alfa 90 avanzar hacia la línea de inspección, con el ralentí del Busso sonando redondo, es un auténtico espectáculo que seguro alegra el día a los operarios de la estación.




Aprovecho para sacarle fotos a esos detalles tan suyos: ese anagrama del volante, ese llavero de la marca colgando de la llave de arranque, o ese perfil tan ochentero firmado por Bertone recortado contra el cielo de Miranda.
Respira hondo, que el motor suena redondo y seguro que el Busso defiende su honor como se merece.


Ya está aquí la deseada y nueva pegatina que nos permite un año más poder sacar del garaje y participar en eventos de coches clásicos con nuestro Alfa 90. Ahora ya podemos emprender el regreso a Vitoria, yo creo que incluso el coche va mejor que antes, será algo subjetivo?

 ¡Menuda alegría, enhorabuena por esa pegatina nueva! No hay nada subjetivo en lo que sientes: el coche va mejor porque te has quitado de encima toneladas de presión. Es la magia de la ITV: el motor Busso respira aliviado y tú pisas el acelerador con una sonrisa de oreja a oreja y la tranquilidad de tener un año entero de disfrute por delante.

Ahora, el camino de vuelta a Vitoria cruzando otra vez el Condado de Treviño va a ser una auténtica delicia. Con el objetivo cumplido y el sello en los papeles, el rugido de ese V6 de 12 válvulas va a sonar todavía más celestial en cada aceleración. ¡nos hemos ganado un regreso por todo lo alto!




Ahora, el camino de vuelta a Vitoria cruzando otra vez el Condado de Treviño va a ser una auténtica delicia. Con el objetivo cumplido y el sello en los papeles, el rugido de ese V6 de 12 válvulas va a sonar todavía más celestial en cada aceleración. ¡Nos hemos ganado un regreso por todo lo alto!


¡Planazo absoluto! El próximo domingo 20 de septiembre es una cita perfecta, ya que se celebra la 3ª Concentración de Coches Clásicos, Deportivos y Americanos en Pangua

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