12.10.26

Hoy en Basauri Motorday 2026

Hoy hemos ido toda la familia a Basauri, un lugar que siempre me toca la fibra. Han sido muchos años viviendo allí, muchas calles recorridas, muchas historias que aún se me quedan pegadas a la memoria. Ahora están de fiestas y nos apetecía volver, pasear por lo conocido, reencontrarnos con ese ambiente que solo Basauri sabe tener.

Además, se celebraba el Basauri Motorday, y claro… no podíamos faltar. A todos nos gustan estas cosas de coches, y a mí especialmente me brillan los ojos cuando veo motores, carrocerías y ese ambiente de aficionados que hablan el mismo idioma sin necesidad de presentarse.

Ha sido un día completo: familia, recuerdos y coches. Volver a Basauri siempre es como abrir una ventana al pasado, pero hoy, con el Motorday, también ha sido una celebración del presente. Un día para disfrutar, para recordar y para seguir sumando momentos que merecen ser contados. 

Salimos de Vitoria dirección Bilbao por Altube. Yo hoy de copiloto, aprovecho para ir haciendo fotos


Entrando en los túneles de Aiurdin.

Cuando vamos con coches clásicos o no casi siempre vamos por la carretera sin utilizar la autopista.


Entrando en la provincia de Vizcaya.


Siempre que paso por aquí me fijo en la construcciçon de esta casa, pues foto.

Ya vemos Basauri desde la carretera, ahora a buscar sitio, siempre está complicado, ahora con las fiestas peor.


Entrada de Basauri monumento al irrintzi en el aire.

Después de varias vueltas para encontrar sitio, nos acercamos a los coches expuestros.


Al que le interese puede ver alguna de las fotos que he sacado hoy a los coches que nos hemos encontrado hoy en Basauri.






















Había mucha asistencia de coches y público.








Después de un pintxo y un mosto, regresamos a Vitoria



Membrillos de la casa donde nací

 Membrillos que vuelven a casa

Ayer recibí una llamada que me descolocó el corazón. Un familiar me preguntó si quería membrillos… pero no unos cualquiera: eran los membrillos, los de los árboles de la casa donde nací. La casa de mis abuelos. Árboles que me vieron correr, caerme, levantarme y aprender a mirar el mundo. ¿Cómo decir que no? Solo escucharlo ya me encendió la ilusión como una chispa.

Cuando llegaron, venían en abundancia: kilos y kilos, como si la infancia hubiera decidido volver de golpe. Y claro, no había tiempo que perder. El membrillo exige respeto y trabajo, y yo quería honrarlo. Me puse manos a la obra sin pensarlo: lavar, cortar, cocer, remover… ese ritual lento y pesado que, cuando lo haces con cariño, se convierte en una especie de conversación con el pasado.





Mientras el dulce espesaba, yo pensaba en mañana: Basauri, Vizcaya. Coches. Motores. Carrocerías que brillan como espejos. Una cita que no me quiero perder por nada. Así que hoy tocaba apurar, avanzar, dejar todo listo para poder disfrutar mañana sin prisas, sin remordimientos, con el dulce ya reposando y la ilusión en marcha.



Al final, entre el aroma del membrillo y la emoción por la escapada, el día quedó perfecto. Hay trabajos que cansan, sí, pero también hay trabajos que reconcilian con lo que uno es. Este dulce de membrillo es eso: un puente entre mi origen y mi presente, entre la cocina y la carretera, entre lo que fui y lo que sigo siendo.

Sin más demora vamos a hacer una cata del membrillo acompañado de pan y queso.

¡Perfecto! podemos seguir la producción 😂


Por hoy es suficiente trabajo, continuaremos en otro momento, esto no se puede desaprovechar.😍

Hoy en Basauri Motorday 2026

Hoy hemos ido toda la familia a Basauri , un lugar que siempre me toca la fibra. Han sido muchos años viviendo allí, muchas calles recorrida...